Aprende cómo elaborar un buen marco teórico del TFG: cómo buscar bibliografía, organizar antecedentes, conectar tu investigación y citar de forma correcta.
¿Qué es el marco teórico del TFG y por qué es importante?
El marco teórico del TFG (Trabajo de Fin de Grado) es la sección en la que presentas las teorías, conceptos y antecedentes del TFG (estudios previos y literatura existente) relacionados con tu tema. En otras palabras, consiste en una revisión bibliográfica del TFG: recopilar y analizar las fuentes académicas relevantes para “enmarcar” tu investigación dentro del conocimiento ya existente.
Este apartado es fundamental por varias razones. Por un lado, demuestra que conoces el estado actual del tema y que tu trabajo se basa en fundamentos sólidos, no surge “de la nada”.
Un buen marco teórico contextualiza el problema de investigación y justifica por qué tu estudio es necesario. Por otro lado, te ayuda a definir conceptos clave, apoyarte en teorías establecidas y presentar las investigaciones anteriores más importantes. De hecho, los tribunales evaluadores valoran muy positivamente que cites autores relevantes y estudios recientes, mostrando rigor académico.
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Un marco teórico bien elaborado aporta claridad, seriedad y coherencia al TFG, sirviendo de base para tus objetivos, tu metodología y el análisis de resultados.
En resumen, el marco teórico del TFG cumple con varias funciones esenciales: proporciona el contexto teórico y conceptual, ubica tu problema de investigación dentro de la literatura existente, evidencia el hueco investigable (es decir, qué falta por investigar) y da credibilidad científica a tu trabajo. Por eso es tan importante dedicarle tiempo y esfuerzo a esta sección desde el inicio.
(Si es tu primer TFG, te recomendamos que prestes atención a los requisitos generales del proyecto; por ejemplo, puedes ver nuestra guía sobre cómo elegir el tema del TFG antes de profundizar en el marco teórico.) 🔗
Búsqueda de fuentes: cómo hacer la revisión bibliográfica del TFG
Antes de escribir, necesitas buscar y seleccionar la bibliografía más relevante. Una buena revisión bibliográfica del TFG sigue un proceso sistemático. A continuación, te proponemos pasos concretos para realizar esta búsqueda de literatura de forma eficaz:
- Define el tema y las palabras clave: comienza delimitando tu tema de investigación y extrae los términos clave. Por ejemplo, si tu TFG es sobre educación digital, tus palabras clave podrían ser “competencia digital docente”, “tecnología educativa en aula”, etc. Identificar estos conceptos te ayudará a enfocarte y a filtrar la información relevante.
- Usa buscadores académicos y bases de datos: realiza la búsqueda bibliográfica utilizando herramientas especializadas. Por lo general, Google Académico (Google Scholar) es un buen punto de partida, ya que permite encontrar artículos, tesis y libros académicos fácilmente.
- Puedes acceder a Google Académico e ingresar tus palabras clave. Además, aprovecha bases de datos académicas como Dialnet, Scopus o Web of Science. En España, Dialnet (de la Universidad de La Rioja) es muy utilizado para localizar artículos de revistas, tesis y obras en español
- También es recomendable buscar en el catálogo de la biblioteca de tu universidad y en repositorios institucionales de TFG/TFM o tesis. Cada disciplina puede tener recursos específicos (PubMed para salud, IEEE Xplore para ingeniería, etc.), así que elige las fuentes en función de tu área de estudio.
- Refina la búsqueda y evalúa la relevancia: es probable que obtengas muchos resultados. No te quedes solo con la primera página: revisa títulos y resúmenes (abstracts) para determinar si cada fuente realmente aporta a tu marco teórico. Selecciona aquellas que se relacionen directamente con tu pregunta de investigación o con los conceptos clave que identificaste. Asegúrate de incluir estudios recientes (es recomendable incluir al menos alguna fuente de los últimos 5 años para mostrar que estás actualizado) y fuentes clásicas o fundamentales del tema. Ve ajustando tus palabras clave o usando filtros (por año, idioma, tipo de documento) hasta recopilar un conjunto manejable de fuentes de calidad.
- Elige fuentes académicas confiables: la calidad de las fuentes es más importante que la cantidad. Prioriza literatura académica y científica: artículos en revistas peer-reviewed, libros especializados, capítulos de libros académicos, tesis y documentos oficiales. Evita basar tu marco teórico en fuentes no revisadas o poco rigurosas (blogs no académicos, foros, Wikipedia, etc.), o en tu propio punto de vista. Como pauta general, no cites Wikipedia como fuente principal para tu TFG
- También es recomendable buscar en el catálogo de la biblioteca de tu universidad y en repositorios institucionales de TFG/TFM o tesis. Cada disciplina puede tener recursos específicos (PubMed para salud, IEEE Xplore para ingeniería, etc.), así que elige las fuentes en función de tu área de estudio.
- Refina la búsqueda y evalúa la relevancia: es probable que obtengas muchos resultados. No te quedes solo con la primera página: revisa títulos y resúmenes (abstracts) para determinar si cada fuente realmente aporta a tu marco teórico. Selecciona aquellas que se relacionen directamente con tu pregunta de investigación o con los conceptos clave que identificaste. Asegúrate de incluir estudios recientes (es recomendable incluir al menos alguna fuente de los últimos 5 años para mostrar que estás actualizado) y fuentes clásicas o fundamentales del tema. Ve ajustando tus palabras clave o usando filtros (por año, idioma, tipo de documento) hasta recopilar un conjunto manejable de fuentes de calidad.
- Elige fuentes académicas confiables: la calidad de las fuentes es más importante que la cantidad. Prioriza literatura académica y científica: artículos en revistas peer-reviewed, libros especializados, capítulos de libros académicos, tesis y documentos oficiales. Evita basar tu marco teórico en fuentes no revisadas o poco rigurosas (blogs no académicos, foros, Wikipedia, etc.), o en tu propio punto de vista. Como pauta general, no cites Wikipedia como fuente principal para tu TFG; en su lugar, Wikipedia proporciona una base para obtener referencias originales o una visión general, pero luego acude a las fuentes primarias. Recuerda que en el ámbito universitario se exige rigor y fiabilidad: una fuente poco confiable podría restarle credibilidad a tu trabajo.
- Organiza y gestiona las referencias desde el principio: a medida que selecciones artículos y libros, registra toda la información bibliográfica (autores, año, título, revista, etc.). Puedes llevar un control en un documento, hoja de cálculo o usando un gestor de referencias (más adelante hablaremos de herramientas como Mendeley o Zotero). Tomar notas de cada lectura también es muy útil: resume las ideas clave, anota cómo podrían encajar en tu marco teórico y guarda la cita textual o página por si necesitas citar textualmente después. Una gestión ordenada te ahorrará tiempo cuando empieces a redactar y al elaborar la bibliografía final.
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➡️ Consejo: combina varias estrategias de búsqueda. Por ejemplo, si estás investigando un tema muy nuevo, quizá encuentres pocos libros pero sí artículos recientes en conferencias o revistas. En cambio, para temas más asentados, habrá revisiones previas que te sirvan de base. No te limites a una sola fuente: explora Google Scholar, Dialnet y bases de datos de tu campo. Y cuando encuentres un artículo muy relevante, revisa su bibliografía para descubrir otras fuentes importantes (el método de “bola de nieve”).Al finalizar esta etapa, deberías contar con un repertorio de fuentes de calidad que sustentarán tu marco teórico. Ahora es momento de ver cómo organizarlas y estructurar tu escrito.
Cómo organizar el marco teórico: enfoque temático vs. cronológico
Una vez recopilada la bibliografía, el siguiente paso es estructurar el contenido de tu marco teórico de manera lógica y comprensible. Existen varias formas de organizar los antecedentes y la teoría; dos de las más comunes son la organización por temas (o categorías) y la organización cronológica. También es habitual combinar enfoques, iniciando con aspectos generales y luego acercándose a lo específico (estructura de embudo o pirámide). Veamos cada enfoque:
- Organización temática: Consiste en agrupar la información por temas, conceptos o variables clave. Identifica las grandes categorías que emergen de la literatura de tu tema.
Por ejemplo, si tu TFG es sobre educación online durante la pandemia, podrías organizar el marco teórico en temas como:
1) Teorías de aprendizaje online,
2) Experiencias previas en educación virtual,
3) Impacto de la pandemia en la educación,
4) Desafíos y oportunidades tecnológicas.
Cada sección temática desarrollará lo que diversos autores han aportado sobre ese subtema. Este enfoque es útil para profundizar en distintos aspectos de tu problema de investigación y para comparar las aportaciones de diferentes autores sobre un mismo concepto.
Asegúrate de que los temas que elijas cubren todo el espectro relevante de tu problema (desde definiciones básicas hasta estudios muy específicos). También cuida el orden de los temas: normalmente se suele comenzar por conceptos fundamentales o teoría base, y avanzar hacia aspectos más aplicados o particulares.
- Organización cronológica: En algunos trabajos, puede ser pertinente presentar los antecedentes en orden temporal, mostrando la evolución histórica del conocimiento sobre el tema. Este enfoque cronológico puede funcionar bien cuando es importante destacar cómo han ido cambiando las teorías o los hallazgos a lo largo del tiempo.
Por ejemplo, en un marco teórico sobre un descubrimiento científico, podrías narrar desde los primeros estudios (décadas atrás) hasta las investigaciones más recientes, evidenciando progreso, cambios de paradigma o períodos clave.
Al usar este método, no te limites a enumerar fechas: interpreta cómo cada etapa histórica aporta algo (nuevas teorías, debates, etc.) y cómo llegamos al estado actual. La organización cronológica debe enfocarse en hitos relevantes más que en una lista exhaustiva de todo lo publicado año tras año.
- De lo general a lo específico (estructura de embudo o pirámide): Muchos marcos teóricos combinan ambos enfoques anteriores siguiendo una estructura lógica: empezar con el contexto más general, luego abordar teorías y conceptos específicos de tu tema, y finalmente desembocar en el planteamiento concreto de tu investigación.
Imagina esta estructura como una pirámide en la que la base son los fundamentos amplios y la cúspide es tu pregunta específica. Comienza presentando las bases teóricas o definiciones esenciales que el lector necesita conocer. Después, ve introduciendo estudios más focalizados en tu tema particular, incluyendo investigaciones previas directamente relacionadas con tu problema. Esto te llevará, al final del marco teórico, a señalar qué “hueco” existe en la literatura que tu TFG pretende llenar.
De lo general a lo específico: estructura piramidal del marco teórico

Figura: Infografía en forma de pirámide sobre cómo organizar el marco teórico del TFG, desde el contexto general del campo (base) hasta el hueco de investigación específico (cúspide).
Como muestra la infografía, una forma efectiva de estructurar tu marco teórico es pensar en una pirámide invertida (o embudo). Empiezas abajo con los elementos más amplios y básicos: el contexto general del campo y las teorías o modelos generales que enmarcan tu tema. Este sería el fundamento sobre el cual se construye todo.
A continuación, a medida que subes en la pirámide, el enfoque se va estrechando: presentas los conceptos clave y teorías específicas directamente relacionados con tu trabajo, seguido de los estudios previos más recientes o pertinentes que han investigado cuestiones similares a la tuya. Finalmente, en la punta de la pirámide, situamos el problema específico que abordará tu TFG, destacando el vacío o hueco de investigación que has detectado.
Esta estructura te ayuda a hilvanar los antecedentes de forma coherente. Comenzar con lo general permite al lector entender el marco global en el que se inscribe tu proyecto, incluso si no es experto en el tema.
Gradualmente, al ir enfocando a lo particular, preparas el terreno para tu propia investigación. Cuando llegues al final del marco teórico, el lector debería comprender exactamente cuál es la pregunta que vas a investigar y por qué (porque ya le has mostrado que existe una laguna o un aspecto no resuelto en la literatura). En otras palabras, el marco teórico bien organizado conduce lógicamente hasta tu planteamiento, casi anticipando al lector la necesidad de tu estudio.
Consejo: Es muy útil elaborar un esquema o mapa conceptual antes de escribir, donde definas las secciones o apartados de tu marco teórico y cómo se relacionan entre sí. Puedes basarte en los temas identificados y ordenarlos de lo general a lo específico. Así te aseguras de cubrir todo lo necesario sin salirte del tema. Recuerda mantener una narrativa cohesiva: cada apartado debe conectar con el siguiente de forma natural. En este sentido, utilizar conectores textuales (además, por otra parte, en consecuencia, etc.) te ayudará a dar fluidez al texto; más adelante te proporcionaremos una lista de conectores útiles.
Conecta los antecedentes con tu investigación (encuentra el “hueco” investigable)
Un buen marco teórico no se limita a resumir lo que dicen otros autores, sino que establece el vínculo entre esos antecedentes y tu propio trabajo. Esto significa que debes analizar y sintetizar la literatura de forma crítica para destacar dónde se inserta tu investigación. En particular, es esencial identificar el hueco investigable: aquello que no ha sido suficientemente estudiado o la pregunta que permanece abierta y que tu TFG intentará responder.
Para lograr esto, mientras escribes tu marco teórico, pregúntate constantemente: ¿Cómo se relaciona este estudio o teoría con mi problema de investigación? Por ejemplo, supongamos que varios autores han investigado A, B y C, pero ninguno ha abordado D (que es justo lo que tú estudiarás).
Tu tarea es dejar esto en evidencia. Puedes hacerlo señalando acuerdos, desacuerdos o limitaciones en la bibliografía existente. Quizá encuentres que varios estudios coinciden en un punto, pero hay aspectos que no han explorado, o ciertos contextos (p.ej., en España, en poblaciones pequeñas, en un año reciente) donde no se ha aplicado la teoría. Es importante que destaques estas lagunas.
Hacia el final del marco teórico, dedica un párrafo a resumir los hallazgos de la revisión y señalar explícitamente el hueco: por ejemplo, “En conclusión, aunque las teorías X e Y han analizado [el tema general] en distintas poblaciones, no se ha indagado profundamente en [tu contexto específico], lo cual representa una oportunidad de investigación que este TFG abordará”. De esta manera, el lector comprende claramente qué aporte nuevo pretende hacer tu trabajo.
Conectar los antecedentes con tu investigación también implica hilar las ideas de forma argumentativa. No presentes cada estudio de forma aislada; en lugar de eso, contrasta y compara las fuentes entre sí y con tu perspectiva.
Puedes usar frases como “Diversos autores coinciden en que…”, “Sin embargo, estos estudios no consideran…”, “Lo anterior demuestra la necesidad de…” para tejer un relato coherente que apunte hacia tu investigación.
Más que un simple reporte de lo leído, construye una argumentación: demuestras que dado lo que se sabe y lo que no se sabe, tu pregunta de investigación está justificada.
Ten en cuenta que esta conexión entre la teoría y tu investigación es lo que dará sentido a tu marco teórico.
Si solo enumeras conceptos y trabajos previos sin relacionarlos contigo, el lector no verá claramente por qué los incluiste. Cada pieza del marco teórico debe contribuir a enmarcar tu TFG, ya sea proporcionando contexto, definiendo términos o mostrando investigaciones previas relacionadas.
Todo lo irrelevante o tangencial debe quedar fuera. Como señala un material didáctico, “Elaborar el marco teórico no es solamente reunir información sino ligarla; la redacción es importante porque deben estar enlazadas todas las partes”. En otras palabras, integra los antecedentes de forma que cuenten una historia unificada que desemboca en tu estudio.
Citar correctamente en el marco teórico (evita el plagio y da crédito)
Al construir un marco teórico de tu TFG, citar las fuentes correctamente es crucial. Todas las ideas, datos o definiciones que tomes de otros autores deben estar acompañadas de su correspondiente referencia. Esto no solo evita el plagio, sino que también da crédito a quienes realizaron estudios previos y fortalece la credibilidad de tu trabajo (respaldando tus afirmaciones con autoridad académica).
Sigue las normas de cita que te exija tu universidad o titulación. En muchos TFG se utiliza el estilo APA (American Psychological Association), pero podría ser MLA, Chicago, Vancouver u otro, dependiendo de la disciplina. Lo importante es ser consistente: el mismo formato de citas en todo el documento. Decide desde el principio si usarás citas entre paréntesis en el texto (ejemplo estilo APA) o notas a pie de página (ejemplo estilo Chicago) y aplica las reglas rigurosamente. Por ejemplo, en APA: Apellido del autor, año para citar en el texto, y la referencia completa en la bibliografía final.
A la hora de integrar las citas en tu redacción, intenta que fluyan de manera natural dentro de la frase. Puedes citar de forma narrativa (incluyendo el autor como parte de la frase) o parentética (al final de la frase). A continuación te mostramos un ejemplo de cita bien integrada en el texto:
Ejemplo: Según López (2019), la motivación del alumno aumenta cuando se utilizan metodologías activas en clase, lo cual coincide con lo planteado por García y Pérez (2020) en su estudio sobre innovación educativa.
En este ejemplo, se menciona al autor y el año entre paréntesis de forma fluida dentro de la oración. Otra forma sería: “La motivación del alumno aumenta con metodologías activas en clase* (López, 2019), coincidendo con hallazgos previos (García & Pérez, 2020)**.”* En ambos casos, queda claro qué idea proviene de qué fuente. Observa que usar expresiones como “Según X (año),” “Tal y como indica X (año),” “En palabras de X (año),” ayudan a introducir la cita de forma natural.
Además, varía la forma de citar para no repetir siempre el mismo patrón. Puedes usar estructuras: “Diversos estudios (Pérez, 2018; Ramírez, 2019) sugieren que…”, o bien: “Pérez (2018) encontró que…, mientras que Ramírez (2019) observó…”. Esto hará la lectura más amena y demostrará tu manejo de las fuentes.
No olvides incluir la lista de referencias bibliográficas al final del TFG, con todas las fuentes citadas en el marco teórico (y otras secciones). Mantén un registro riguroso: cada vez que cites algo en el texto, su referencia completa debe estar en la bibliografía, y viceversa. Un error común es citar un trabajo en el marco teórico pero olvidarlo en la bibliografía final, o incluir referencias que al final no mencionaste en el texto. Evita esos despistes llevando un control paralelo mientras escribes.
Por último, revisa bien las citas antes de entregar el trabajo. Asegúrate de que el formato es uniforme (mismos detalles, uso de comas, puntos, cursivas, etc., según el estilo elegido). Citar correctamente refleja profesionalidad y respeto por el trabajo intelectual ajeno. Y, sobre todo, te protege contra el plagio: cualquier idea que no sea tuya debe tener su fuente. Si tienes dudas sobre cómo citar un tipo de fuente poco habitual (por ejemplo, una página web, una ley, una entrevista personal), consulta las guías oficiales o a tu tutor. Más vale invertir tiempo en afinar las citas que arriesgar la originalidad de tu TFG.
Herramientas para gestionar referencias: Mendeley y Zotero
Gestionar decenas de referencias a mano puede ser engorroso. Por suerte, existen herramientas informáticas gratuitas que facilitan enormemente la tarea para el marco teórico del TFG. Dos de las más populares entre estudiantes y investigadores son Mendeley y Zotero. ¿Por qué deberías considerarlas?
- Mendeley: Es un gestor de referencias y red académica propiedad de Elsevier. Permite importar artículos (por ejemplo, desde Google Scholar o bases de datos) directamente a tu biblioteca digital, guardar los PDF, y luego insertar citas y bibliografía automáticamente en tu procesador de textos (Word, LibreOffice, etc.) mediante un plugin. Mendeley también ofrece la característica de buscar en su catálogo de documentos, y tiene funciones de subrayado y notas en los PDFs. Es muy útil para organizar las referencias por carpetas, etiquetas o metadatos (autor, revista…). Además, cuenta con una versión web y sincronización en la nube: puedes acceder a tus referencias desde diferentes dispositivos. Puedes descargarlo gratuitamente desde su sitio oficial (mendeley.com) e instalar tanto la aplicación de escritorio como la extensión de Word.
- Zotero: Es otro gestor bibliográfico ampliamente usado, de código abierto y totalmente gratuito (zotero.org). Zotero se integra con tu navegador web para capturar referencias con un solo clic (detecta automáticamente cuando estás viendo, por ejemplo, la página de un artículo académico o el registro de un libro en una biblioteca digital, y te permite guardarlo). Al igual que Mendeley, tiene un plugin que se acopla a Word/LibreOffice para insertar citas en el formato que elijas y generar la bibliografía al instante. Una ventaja de Zotero es su flexibilidad mediante complementos (por ejemplo, ZotFile para gestionar PDFs, o integraciones con Google Docs). Zotero también sincroniza en la nube y te ofrece un espacio (limitado gratuitamente) para tus archivos. Su interfaz es sencilla y te permite organizar las referencias en colecciones, añadir notas, adjuntar archivos, y buscar dentro de tu biblioteca.
¿Cómo te ayudan estas herramientas en el marco teórico del TFG? En primer lugar, te evitan errores de formato: si configuras APA 7ª edición, por ejemplo, todas las citas y referencias que insertes vendrán con ese estilo correctamente aplicado. En segundo lugar, aceleran la redacción: puedes insertar una cita con dos clics en lugar de tipear todo el apellido y año manualmente. Si luego necesitas cambiar el estilo (porque tu tutor prefiere Vancouver, por decir algo), la herramienta reajusta todas las citas y la bibliografía de forma automática. En tercer lugar, centralizan la información: basta con que ingreses los datos bibliográficos de cada fuente una vez; de ahí en más los reutilizas cuantas veces quieras.
Por ejemplo, imagina que terminas de escribir tu marco teórico y tu director te pide incluir fuentes más recientes del último año. Con Mendeley o Zotero, podrías añadir las nuevas referencias a tu biblioteca y en tu texto insertar las citas en los lugares pertinentes, apareciendo automáticamente ordenadas en la bibliografía final sin preocuparte de olvidos. Asimismo, si notas que una referencia está incompleta, la corriges en la herramienta y se actualiza en todo el documento.
Tanto Mendeley como Zotero tienen funcionalidades similares básicas; la elección suele ser cuestión de preferencia personal. Algunas diferencias: Mendeley tiene una faceta de red social académica (puedes seguir a otros investigadores, descubrir qué están leyendo, etc.), mientras que Zotero es completamente abierto y extensible. Incluso, hay quien usa ambos: por ejemplo, Zotero para su investigación personal y Mendeley para colaborar con colegas. Para un TFG, cualquiera de los dos te será de gran ayuda.
En conclusión, aprovechar estas herramientas te permitirá concentrarte en el contenido de tu marco teórico sin enredarte con la forma de las citas. ¡Ojo! Eso sí, aprender su uso básico toma un poco de tiempo, así que instálalos con antelación y haz pruebas. Una vez dominados, no querrás volver a gestionar bibliografía manualmente.
Conectores textuales útiles para hilvanar teorías y antecedentes
Para lograr que tu marco teórico tenga cohesión y fluidez, es importante usar conectores textuales o frases de transición. Estos conectores te ayudan a hilar las ideas de distintos autores, comparar estudios, añadir información o contrastar hallazgos sin que el texto se sienta cortado o listado. A continuación, te presentamos un listado de conectores y expresiones útiles que puedes emplear al redactar tu marco teórico:
- Además / Asimismo / Igualmente: para añadir información relacionada. Ejemplo: “Tal autor plantea X. Además, menciona Y, lo cual refuerza…”.
- Por otra parte / En cambio: para presentar otro enfoque, estudio u aspecto, especialmente si es contrastante. “Un estudio encontró resultados positivos. En cambio, otro investigador observó…”.
- Sin embargo / No obstante: para introducir una idea que se opone parcial o totalmente a la anterior. “El método tradicional ha mostrado eficacia. Sin embargo, otros autores señalan sus limitaciones…”.
- Por lo tanto / En consecuencia: para indicar resultados o inferencias lógicas. “Se ha demostrado que A mejora B; por lo tanto, implementar A podría…”.
- Cabe destacar que / Es importante señalar que: para resaltar un punto clave o una evidencia notable. “Cabe destacar que la mayoría de estudios recientes coinciden en…”.
- Según / De acuerdo con [autor/año]: para introducir la idea de una fuente específica. “Según Martínez (2020), la causa de….”.
- Como indica [autor] / Tal y como sugiere [autor]: similar al anterior, útil para incorporar la voz del autor citado. “Tal y como sugiere López (2018), el fenómeno X es…”.
- En este sentido / De este modo: para conectar con algo mencionado anteriormente, indicando que lo que sigue se relaciona con ello. “La teoría X proporciona un marco útil. En este sentido, varios trabajos la han adoptado para…”.
- Por ejemplo: para dar ejemplos concretos que ilustren una afirmación general o teoría. “Algunos países han implementado reformas exitosas; por ejemplo, en Finlandia (Autor, 2015)…”.
- En resumen / En síntesis: para recapitular o cerrar una idea antes de pasar a otra. “En síntesis, la literatura sugiere una tendencia clara hacia…”.
Estos son solo algunos conectores comunes. Usarlos adecuadamente te permitirá pasar de una idea a otra sin saltos abruptos, comparando estudios (“por el contrario”, “de igual forma”), enfatizando puntos (“en efecto”, “hay que hacer hincapié en”) o indicando causa y efecto (“debido a que”, “por consiguiente”). La clave es que la lectura fluya como un relato coherente de la producción científica sobre tu tema, más que como una lista desconectada de autores. Lee en voz alta tus párrafos: si notas que suenan fragmentados o inconexos, probablemente necesiten algún conector para unir las partes.
Finalmente, recuerda que la legibilidad es importante: combina frases cortas con algunas más largas, usa conectores pero sin saturar cada frase, y evita párrafos demasiado extensos. Un marco teórico claro y bien cohesionado hará que el lector (y el tribunal) aprecie mejor el valor de tus antecedentes y cómo encajan en tu investigación.
Conclusión
Elaborar un buen marco teórico del TFG requiere tiempo, organización y atención al detalle, pero sin duda vale la pena. Este apartado cimenta todo tu Trabajo de Fin de Grado: te obliga a comprender profundamente tu tema, te ayuda a situar tu proyecto en el contexto académico adecuado y demuestra tu capacidad para investigar de forma autónoma. Siguiendo los pasos descritos –desde la búsqueda bibliográfica exhaustiva, pasando por la organización temática o cronológica, hasta la correcta citación de las fuentes– estarás en camino de redactar un marco teórico sólido y bien estructurado.
En resumen, trabaja de lo general a lo específico, conecta siempre cada pieza de teoría con el rompecabezas de tu investigación, y apóyate en las herramientas y buenas prácticas para mantener la coherencia y la calidad académica. Un marco teórico bien construido no solo mejorará la calificación de tu TFG, sino que te dará a ti, como investigador novel, un entendimiento claro de tu propio proyecto. ¡Y recuerda, siempre podrás contratarnos la redacción del marco teórico del TFG o el TFG completo!