Fuentes secundarias: cómo usarlas en tu proyecto

Fuentes secundarias y primarias

Cómo utilizar fuentes primarias y secundarias en tu proyecto

Cómo utilizar las fuentes secundarias en tu proyecto

Existen fuentes primarias y fuentes secundarias para realizar cualquier trabajo de investigación. Si quieres saber cuál es la diferencia y en qué consiste cada una, quédate leyendo este post para despejar todas tus dudas.

¿Qué son las fuentes de información?

Se entiende por fuente de información aquellos documentos a los que acuden los investigadores para realizar un trabajo. Pueden ser documentos escritos, sonoros, bibliografías específicas, y todo tipo de obra.

De esta forma, las fuentes tienen distintas procedencias, pueden ser primarias, secundarias y, en último lugar y menos utilizadas, fuentes terciarias. La clasificación refiere al tipo de información que se encuentra en la fuente.

Las fuentes primarias

Son las que tienen información nueva y original. En la mayoría de las investigaciones de campo, son aquellos documentos y datos que los investigadores recolectan del campo, es decir, la materia prima. Por ejemplo, algunos documentos primarios son: documentos oficiales, patentes, revistas, periódicos, libros, manuscritos, entrevistas realizadas durante la investigación, grabaciones de audio o video, discursos, fotografías, informes, entre otros. En síntesis, las fuentes primarias contienen información de primera mano.

Cómo utilizar fuentes primarias y secundarias en tu proyecto

Las fuentes secundarias

Son aquellas que contienen documentos ya elaborados, organizados y analizados acerca de las fuentes primarias. Es decir, son documentos que comentan o interpretan las fuentes originarias. Por ejemplo: obras que interpretan y analizan otros trabajos, enciclopedias, antologías, artículos o ensayos basados en otros textos primarios, etc.

Características de las fuentes secundarias

Si tienes que hacer trabajos como el TFG, TFM o una tesis, las fuentes secundarias son de mucha utilidad, ya que, si son confiables y fidedignas, brindan una información ya analizada e interpretada. Por eso, es importante que sepas que una fuente secundaria no es menos importante que una primaria. Esta confusión surge por los términos que se usan. Las características fundamentales de las fuentes secundarias son las siguientes.

En primer lugar, no son producidas por el autor del trabajo. Es decir, no fueron hechas ni surgieron a partir de la investigación, sino que son preexistentes. Además, esas fuentes usualmente tienen objetivos distintos.

Por otro lado, para que una fuente secundaria sea correcta debe ser confiable. Por eso, si las estás buscando, es aconsejable que revises los siguientes puntos:

  • El autor de esa fuente, es decir, quién la produjo y si es una profesional con autoridad para el tema que estás investigando.
  • La institución: si es pública, privada o de quién depende. Por ejemplo, si acudes a la biblioteca de un lugar o si el autor de una obra pertenece a una institución, revisa que sea confiable, que tengas experiencia y se especialice en el área que trabajas.

Asimismo, antes de usar una fuente secundaria lo más conveniente es consultar con otros investigadores para corroborar si, en efecto, se trata de una fuente fidedigna. En este sentido, antes de comenzar un trabajo de investigación es importante que revises qué fuentes secundarias existen para saber qué temática ya se trabajó y quién lo hizo, para poder orientar mejor tu búsqueda (esto está vinculado con la búsqueda de fuentes bibliográficas).

fuentes secundarias

 

¿Cuáles conviene utilizar?

En gran parte, depende del tipo de trabajo que tengas que hacer. Por ejemplo, para un ensayo no es tan necesario recurrir a fuentes secundarias pero, en cambio, en una tesis doctoral es esencial.

Como mencionamos, las secundarias no son menos importantes que las primarias. Incluso, hay trabajos que no producen ellos mismos fuentes primarias y deben utilizar secundarias. En otras ocasiones, se acude a fuentes secundarias porque las primarias no están disponibles o no son de fácil acceso. Asimismo, las secundarias son útiles porque pueden servir para ampliar, explicar o divulgar las fuentes primarias.

Lo ideal es combinar ambas fuentes, siempre y cuando la extensión y el tipo de trabajo que realices te lo permitan. En este sentido, una investigación que ha explorado en profundidad las fuentes existentes sobre esa materia, logrará que su trabajo sea fiable y profesional.

Finalmente, en el caso de los trabajos universitarios, siempre es aconsejable consultar con tus profesores dónde conviene buscar información, cómo hallar fuentes confiables y qué tipo de fuentes necesita tu trabajo.

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